FM Cambio de rumbo: un concurso público y el plan para recuperar la firma estratégica argentina PARTE 2

Pablo Glöggler y Diego Martínez asumieron hace apenas unos meses la conducción de Fabricaciones Militares (FM), como presidente y vicepresidente, respectivamente. Provenientes del ámbito privado, aunque estrechamente ligados al Ejército Argentino en su condición de oficiales de reserva, ambos desembarcaron en la compañía a pedido del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, con una misión clara: recuperar el protagonismo y la capacidad estratégica de FM. 
03 de junio de 2026 ZAMBOMBA

Cambio tecnológico y drones
-¿Se vienen los drones de Fabricaciones Militares?
-P.G.: Estamos embarcados en armar un proyecto de drones conjunto. Así que invitamos a la Dirección General de Investigaciones del Ejército, también a la Fuerza Aérea, a la Armada, a CITEDEF, a la UNDEF y a la Facultad de Ingeniería del Ejército. Queremos que todos participen. 
Somos fieles creyentes de que la unión en el esfuerzo es el mejor camino. Si logramos juntar a todos, podemos llegar a tener herramientas mucho más interesantes.

-Se dice que es una empresa con maquinaria antigua, ¿cuál es la situación, en lo financiero y en lo tecnológico, de la empresa? 
-P.G.: Es verdad. Fabricaciones cumple 85 años el 9 de octubre de este año, durante esos años tuvo actualización tecnológica. Pero, en los últimos 35 años, fueron muy pocas y puntuales. 
Hay un camino para recorrer en términos de innovación tecnológica. Para ello llevamos una propuesta, desde el directorio, al Ministerio de Defensa (nuestro accionista): lanzar un concurso público nacional e internacional para poder generar uniones transitorias con  empresas (quienes traerán tecnología y capital).

-¿Cómo sería eso?
-P.G.: Sería en cualquiera de los que denominamos “renglones”: hay un renglón químico (la planta química de Río Tercero),  hay otro de metalmecánica (tenemos capacidad para hacer cañones, vagones de trenes, material rodante, envueltas de 155 vainas y municiones), un tercer renglón es el de pólvora, explosivos y TNT (que  comprende a las plantas de Villa María y Azul); y el último es el de municiones y armamento, en Fray Luis Beltrán. 

“No estamos hablando de perder soberanía”
-¿En Fray Luis Beltrán se hace armamento?
-P.G.: No se ha hecho desde hace un tiempo, pero tiene la capacidad. Entonces, por ejemplo, buscamos que una empresa de armas elija a Argentina como su hub regional y, desde allí, podemos empezar a considerar planes progresivos de trabajo: se puede, primero, ensamblar, y luego llegar a hacer el arma acá y convertirnos en lo que, en los manuales de las Fuerzas Armadas, es el cuarto escalón: el primero es el usuario, el segundo escalón es la sala de armas, el tercero un batallón de arsenales y el cuarto es la fábrica, el productor. 
Y si viene un químico muy grande y quiere asociarse con FM para llevar la producción al siguiente nivel, perfecto. Lo mismo si llega alguien interesado en TNT. Esa es la perspectiva. Porque tenemos que actualizar nuestra tecnología y, para eso, necesitamos una buena inyección de capital. Hoy están dadas las condiciones para que nosotros podamos abrir esta oportunidad a terceros, a cualquier país que llegue con inversiones. 

-¿Se relega soberanía?
-P.G.: Nosotros no estamos hablando de perder soberanía. La ejecución de la idea de soberanía tiene que ver con recuperar capacidades. Oportunamente, el contrato va a plantear puntualmente que, ante una necesidad, la primera opción es el Estado y son las Fuerzas Armadas argentinas. 
Este modelo que planteamos todavía no se ha hecho en Argentina. La parte interesante es que lo planteamos, lo analizamos fuertemente con Defensa y, en muy poco tiempo, nos autorizaron a seguir adelante. Hoy estamos terminando los pliegos con la idea de que, a fin de mes o principios de junio, podamos lanzar el concurso. Ese es el camino para terminar con la obsolescencia tecnológica y, además, nos abre el mercado. 
Diego Martínez: el camino nos lo marcan desde el Ejecutivo, porque pasamos de ser una Dirección General de Fabricaciones Militares, dependiente del Ministerio de Defensa, para luego ser una Sociedad del Estado y luego una Sociedad Anónima. Eso nos habilitó a poder llevar adelante estas iniciativas. También es una cuestión de soberanía. 

-¿Y en el plano financiero?
-P.G.: Tenemos mucho trabajo por delante. Apenas cumplimos tres meses. Hicimos cambios en la estructura y estamos ajustando todas las posibilidades que tenemos de redirigir fondos para el esfuerzo comercial. Y lo comercial está ligado a lo productivo. Hoy estamos trabajando con la Fuerza Aérea con algo que nos pidieron. 
Hace años que no trabajábamos con ellos. Nos acercamos a las Fuerzas Armadas para ver cómo podemos ayudarlos y trabajar juntos.  
Tenemos ingresos por ventas, aunque todavía, para mí, no son suficientes. Nosotros buscamos la eficiencia y eso se logra con tecnología.  Eso lo estamos modificando.  Hacemos esfuerzos titánicos para reducir los fondos que recibimos del tesoro nacional. 

-¿Sigue vigente el fantasma de la privatización de Fabricaciones Militares?
-P.G.: No está previsto en la Ley Bases. Sí estamos acá con el planteo de asociaciones y creemos que es lo mejor para poder llevar cada una de las verticales al siglo XXI. 
Es más, hay una quinta vertical que, para mí, tiene que ver con los sistemas no tripulados. Estamos trabajando para hacerlo. Yo deseo poder estar en ese lugar, estamos con hambre de poder no solo vender a nuestros clientes originales, sino de sumar una capacidad tecnológica que nos aporte poder de disuasión. 

-En un mundo en conflicto, ¿Fabricaciones Militares puede consolidarse como proveedor de material militar?
-P.G.: En el presente, los países no entregan material bélico. Si uno necesita nitrocelulosa, no venden porque están produciendo para ellos.
Por ejemplo, en Alemania, Rheinmetall, una de las empresas más grandes del mundo, tiene 73.000 millones de dólares de contratos y no tiene dónde hacerlo; están haciendo tanques en Australia bajo licencia para poder suplir las necesidades.

-D.M.: La coyuntura es una oportunidad. 
“El TAM 2C-A2 es un proyecto clave para el Ejército y queremos que la munición que utilice sea la nuestra”
-Con esta nueva forma de trabajo, ¿sumaron activamente a las otras Fuerzas o el foco sigue puesto en el Ejército?
-P.G.: Un mea culpa es que, anteriormente, no participamos a las otras Fuerzas en el esfuerzo de fabricación. Por eso quise incorporar a personal de todas las FF. AA.; hoy cuento con efectivos de todas ellas. 
Otro cambio relevante, a cargo de Río Tercero hay una mujer. De hecho, muchas de las responsables en Fabricaciones son mujeres. Yo me crié con tres mujeres, y considero que le dan un enfoque particular al trabajo. Es un cambio importante y estoy conforme. 
-D.M.: Quisimos hacer más ágil la estructura, guiados por una pregunta: ¿quién funciona mejor para esta misión? 

-¿Cómo definen el papel de FM en la política de defensa actual?, ¿está relegada?
-P.G.: Creo que el lugar nos lo vamos a ganar nosotros. Hoy, en muy poco tiempo, tuvimos la suerte de lograr estar en constante comunicación con las direcciones de Material de cada Fuerza para acompañarlos en cada una de sus necesidades. 
Con respecto a la munición 105mm para el TAM 2C-A2, estamos trabajando contrarreloj para llegar con eso a ejercicios y para que el personal de los mecanizados pueda tirar. El TAM 2C-A2 es un proyecto clave para el Ejército y queremos que la munición que utilice sea la nuestra. Lo mismo deseamos para la munición que emplean el resto de las Fuerzas. Nosotros no tenemos novedades de calidad. 

-D.M.: Además, estamos patrocinando a tiradores de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que participan en distintas competencias. Eso ayuda a demostrar cuál es la precisión de nuestra munición. En ese sentido, nuestra munición no viene a granel, como ocurre con productos de otros fabricantes. Se conserva, puede estar 10 años en stock, en algún polvorín. Además, si alguien tiene un reclamo, nosotros revisamos, y hacemos control de calidad. 

-En pocas palabras, ¿cómo definen este momento?
-P.G.: Es un cambio institucional. Esto es un equipo y tenemos que sacar a Fabricaciones adelante. El trabajo está consensuado con Defensa; trabajamos junto con la Agencia de Transformación, con Diego Martín Chaher; también lo hacemos con Mario Katzenell y su Secretaría de Investigación; con Guillermo Maderno y con el general Martín y Mirapeña. Es un trabajo completamente institucional que busca avanzar con la empresa. 

 -En lo personal, ¿qué significa para ustedes este desafío?
-P.G.: Para mí es la primera vez que estoy en la función pública. Mientras fui reservista en Patricios, fue ad honorem. Liderar una sociedad anónima del Estado conlleva una cantidad de responsabilidades tremendas. Para mí es un honor y un privilegio que en general Presti nos haya encomendado esta tarea. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para poder servir a la Patria. Esta es la misión.
-D.M.: Por el contrario, yo vengo del ámbito público. Aceptamos en función de quién nos lo pide. Aceptamos el desafío porque creemos en quien nos lo solicita y porque apostamos a la empresa. 

-Hay detractores de Fabricaciones Militares. Cuando dicen que hay que cerrarla, ¿qué respuesta dan?
-P.G.: Cerrar esto sería muy fácil. Se perderían oportunidades muy interesantes que, con la dirección correcta, pueden ser muy rentables para el país. Como la producción de armamentos, municiones y químicos. Hoy, por ejemplo, estamos trabajando con nitrato de amonio para el agro, porque uno de los derivados de hacer ácido nítrico es el nitrato de amonio. 
Lo que podemos hacer es aprovechar cada una de las plantas para convertirlas en generadores de pago de impuestos, de divisas por exportación, y multiplicadores de empleo. Ese es el trabajo. Si logramos eso, lo que terminaríamos entregando es algo mucho mejor de lo que recibimos. Ese es el planteo. Yo entreno un equipo de rugby infantil. Y una de las cosas que tenemos clarísimo con los chicos es que, cuando terminan la temporada, deben salir siendo una versión mejorada. Lo mismo debe ocurrir cuando pisamos un vestuario; debemos devolverlo en mejores condiciones de cuando ingresamos. Es cultural y es el resultado del esfuerzo. La máxima acá es la actitud. 
-D.M.: Para los detractores, es muy fácil cerrar. Pero acá el personal está sumamente comprometido y está altamente capacitado. Tienen puesta la camiseta y poseen conocimientos que no existen en otros lados. Porque si se cerró una línea de producción, y se vuelve a reactivar, hay que irlos a buscar porque son ellos quienes saben cómo encender esa maquinaria. 

Autora de la Nota: Patricia Fernández Mainardi
Para Defensa on Line

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