La Armada Argentina se encuentra en negociaciones avanzadas para la adquisición de 20 vehículos de asalto anfibio AAV7A1, unidades que fueron retiradas recientemente del servicio activo por el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (USMC)
Se espera que este lote, fundamental para recuperar la capacidad de proyección desde el mar, pueda arribar al país hacia fines de este mismo año.
De las playas estadounidenses al litoral argentino
Los vehículos AAV7A1 (Amphibious Assault Vehicle) son verdaderos blindados de transporte de tropas diseñados para desembarcar infantería desde buques de asalto directamente hacia las playas. Su diseño en forma de bote y su sistema de orugas les permiten navegar a velocidades de hasta 13 km/h en el agua y desplazarse rápidamente sobre tierra firme, ofreciendo protección balística y movilidad pesada.
El lote de 20 unidades que interesa a la Argentina proviene del remanente del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Tras décadas de ser la columna vertebral de sus asaltos anfibios, el USMC comenzó a retirar estos vehículos el año pasado, reemplazándolos progresivamente por la nueva familia de blindados ACV (Amphibious Combat Vehicle), dejando un importante inventario de AAV7A1 disponibles para naciones aliadas.
Un salto necesario para la IMARA
Para la Infantería de Marina de la Armada Argentina (IMARA), esta incorporación representa recuperar una capacidad anfibia que se había visto seriamente mermada por la obsolescencia y el desgaste de sus propios medios históricos (como los LVTP-7 originales, que vieron acción durante el conflicto de Malvinas en 1982).
La llegada de estos 20 AAV7A1 le permitirá a los infantes de marina argentinos volver a entrenar y operar con medios blindados con verdadera capacidad de vadeo y asalto. Sin embargo, para que esta modernización sea completa, se requiere resolver una pieza faltante en el rompecabezas logístico.
El eslabón clave: La necesidad de un Buque de Desembarco
Si bien la adquisición de los AAV7A1 es una excelente noticia, también pone sobre la mesa una carencia estratégica crítica: la Armada Argentina carece actualmente de un buque de asalto anfibio o de desembarco.
Para aprovechar al máximo las verdaderas capacidades de estos blindados, es esencial contar con una plataforma naval (como un buque tipo LPD, LSD o LST) capaz de transportarlos en su bodega inundable y lanzarlos al mar a distancias seguras de la costa, más allá del horizonte. Sin este "buque madre", el uso operativo de los AAV7A1 queda limitado a despliegues desde la propia costa o aguas interiores, perdiendo su principal razón de ser: la proyección estratégica del poder naval hacia tierra hostil.
Por lo tanto, la llegada de estos blindados marca no solo una recuperación, sino que impone al Ministerio de Defensa el próximo gran desafío logístico: la necesidad de adquirir a futuro un buque anfibio. Solo así se logrará cerrar el ciclo para recuperar plenamente la capacidad expedicionaria de la Flota de Mar y la Infantería de Marina.
Las negociaciones por los AAV7A1 continúan centradas en los detalles de transferencia. De no mediar demoras en los acuerdos con Washington, el Ministerio de Defensa y la Armada son optimistas en que los blindados anfibios tocarán puerto argentino antes de que finalice el año, marcando el primer gran paso hacia la anhelada recuperación del asalto anfibio argentino.
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